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La mejor guía independiente de Lagos
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La mejor guía independiente de Lagos
De aquí zarparon los barcos que volvieron a dibujar el mapa del mundo.
En el siglo XV, Lagos era el puerto base de las carabelas de Enrique el Navegante y el punto de partida de los viajes que abrieron la costa africana y, con el tiempo, medio mundo. Si hoy te plantas en el espigón, cuesta imaginarlo, con los barcos de pesca en el puerto deportivo y los veraneantes bajando sin prisa hacia la arena. Sin embargo, este pequeño lugar orientó en su día a Europa hacia el resto del mundo, y el peso de esa historia sigue presente en sus calles.
Esa historia es solo la mitad del motivo por el que mando a mis amigos a Lagos. La ciudad reúne una cantidad extraordinaria de cosas en muy poco espacio. Sus callejuelas empedradas pasan junto a la dorada Igreja de Santo António y bajan hasta el Forte da Ponta da Bandeira, el fuerte del siglo XVII que antaño protegía la bocana del puerto de los ataques piratas. Puedes cruzar todo el casco antiguo en una mañana, pero yo me lo tomaría con calma, porque es en sus plazas tranquilas y sus calles encaladas donde Lagos es más Lagos.
Luego está la costa. Al sur de la ciudad, los acantilados de la Ponta da Piedade se retuercen en arcos marinos, grutas escondidas y aguas de color turquesa. Puedes recorrer a pie los senderos que bordean lo alto de los acantilados o, como suelo recomendar, verlos bien desde una pequeña embarcación. Sea como sea, las playas de este tramo, entre ellas la Praia Dona Ana y la Praia do Camilo, están entre las mejores del país.
Vivo en el Algarve y lo recorro desde 2001, y junto con mi mujer, que es portuguesa, he llegado a conocer Lagos a fondo, desde sus excursiones en barco y sus playas hasta las pequeñas tascas donde todavía comemos. Esta es la guía que les damos a nuestros amigos cuando vienen a vernos. Te ayudará a planificar el día, a seguir una ruta a pie autoguiada por el casco antiguo y la costa, y a elegir dónde parar a comer por el camino.
Ponta da Piedade - Un promontorio espectacular al sur de Lagos, con acantilados dorados, arcos marinos y grutas escondidas que se pueden explorar en barco o por los senderos que recorren lo alto de los acantilados.
Centro histórico - El encantador casco antiguo de Lagos, con sus calles empedradas, sus edificios encalados, su arquitectura tradicional portuguesa y sus plazas llenas de ambiente.
Praia Dona Ana - Una de las playas más bonitas de Portugal, donde unas aguas turquesas y cristalinas se unen a una arena fina, todo ello rodeado de imponentes acantilados dorados.
Forte da Ponta da Bandeira - Este precioso fuerte del siglo XVII protegía la entrada del puerto de Lagos de los ataques piratas y hoy es un elocuente testimonio de la importancia estratégica de la ciudad durante la época de las grandes navegaciones de Portugal.
Lagos ofrece la combinación perfecta de importancia histórica, auténtico carácter portugués y belleza natural que a menudo falta en los destinos de sol y playa sin más. A diferencia de las localidades levantadas expresamente para el turismo, Lagos creció de forma natural a lo largo de los siglos como una importante ciudad portuaria, y eso le da un carácter genuino y una gran riqueza cultural.
La ciudad reúne una variedad impresionante en un espacio reducido que se recorre fácilmente a pie. En apenas unos cientos de metros, puedes ir andando desde un fuerte del siglo XVII hasta playas doradas, iglesias históricas y animadas plazas llenas de cafés y restaurantes.
El espectacular paisaje costero que rodea Lagos está entre los mejores del Algarve. Los acantilados dorados, las calas escondidas y las cuevas marinas de la Ponta da Piedade ofrecen unas vistas que no tienen nada que envidiar a las de ningún otro lugar de Portugal. Estas formaciones naturales se pueden admirar desde los senderos de lo alto de los acantilados o ver de cerca en pequeñas excursiones en barco.
Lagos ha sabido conservar su patrimonio y, al mismo tiempo, abrirse al turismo con cabeza. El resultado es una ciudad que sigue siendo auténticamente portuguesa incluso en los ajetreados meses de verano. Los restaurantes locales sirven platos tradicionales, las pequeñas tiendas venden productos de la región y la vida portuguesa sigue su curso entre las calles históricas.
Excursión en kayak por la Ponta da Piedade
Lagos es solo uno de los muchos destinos populares para hacer una excursión de un día en el oeste del Algarve. En las siguientes comparaciones verás por qué Lagos suele ser la opción preferida frente a otros destinos.
Lagos frente a Portimão: Portimão tiene un bonito emplazamiento junto al río y unos restaurantes de pescado y marisco excelentes, pero le falta el encanto histórico y el magnífico paisaje costero de Lagos. Portimão es sobre todo una ciudad residencial moderna con algunas zonas comerciales, mientras que Lagos resulta un destino mucho más interesante para pasar el día.
Lagos frente a Silves: Silves, que fue la capital musulmana del Algarve, presume de un castillo y unas murallas enormes. Sin embargo, es bastante más pequeña que Lagos: Silves se puede recorrer a fondo en unas dos horas, mientras que para ver Lagos por completo necesitas casi un día entero. (Guía de Silves)
Lagos frente a Faro: Como capital de la región, Faro tiene muchos y variados lugares de interés, entre ellos su casco antiguo amurallado y la catedral, además de museos y tiendas excelentes. Faro y Lagos son igual de recomendables para una excursión de un día, y la elección suele depender de cuál te quede más cerca del alojamiento. (Guía de Faro)
Lagos frente a Loulé: Loulé ofrece la experiencia auténtica de una villa con mercado tradicional, gracias a su mercado cubierto y a un ambiente menos turístico. Es ideal para ir de compras y ver de cerca la vida cotidiana portuguesa, pero tiene menos cosas que ver que Lagos. Lo mejor es ir a Loulé por la mañana, en una excursión de media jornada, para visitar el mercado. (Guía de Loulé)
Si tuvieras coche y tuvieras que decidir cuáles son las mejores excursiones de un día por el Algarve central y occidental, este sería el orden de visita:
1) Lagos 2) Faro 3) Silves 4) Loulé 5) Albufeira 6) Vilamoura y Quarteira
Las dudas sobre el transporte no deberían impedirte visitar Lagos. Si no tienes coche, el tren es tu mejor opción. Pero si prefieres evitar el transporte público, las aplicaciones de VTC son una alternativa cómoda.
El tren regional une Lagos con localidades de todo el Algarve. El tren es barato, aunque pasa con poca frecuencia: solo hay un tren cada hora. El principal inconveniente es que las estaciones no están cerca de ninguna de las grandes localidades turísticas, como Albufeira, Alvor, Carvoeiro o Vilamoura, así que muchas veces necesitarás un taxi, un Uber o un autobús para llegar a ellas.
La estación de tren de Lagos está cerca del centro (GPS: 37.108, -8.671), a solo 10 minutos a pie del centro de la ciudad. Los trenes los opera Comboios de Portugal (CP); para consultar los horarios actualizados, entra en: https://www.cp.pt/
Para muchos viajeros, pedir un Uber o un Bolt es la opción más cómoda para una excursión de un día a Lagos. Te recogen directamente en el alojamiento, es bastante más rápido que el transporte público y no tienes que organizarte en función de los horarios de salida. Las tarifas varían según la distancia y la demanda, pero, por ejemplo, pueden costar tan solo 22 € por el trayecto de 25 km / 30 minutos entre Portimão y Lagos, para un máximo de tres pasajeros.
Si piensas usar Uber o Bolt, te recomiendo instalar la aplicación y familiarizarte con ella antes de llegar a Portugal. Al final del día (de 16:00 a 18:00) la demanda de Uber y Bolt puede ser muy alta, porque todo el mundo sale de la playa y vuelve a casa, así que organiza la excursión para terminar hacia las 15:00.
Consejo: Bolt y Uber son las principales aplicaciones de VTC del Algarve, y muchos conductores trabajan para las dos plataformas. Conviene consultar las dos aplicaciones para comparar tarifas y tiempos de espera, ya que los precios cambian según la demanda.
Si vas a Lagos en coche, se llega fácilmente por la autopista A22 (salida 1) o por la carretera costera N125. Hay varios aparcamientos en el casco histórico; el más práctico es el aparcamiento subterráneo del Parque da Frente Ribeirinha (enlace a Google Maps). También puedes aparcar gratis en el gran aparcamiento que hay cerca de la estación de tren de Lagos (ubicación en Google Maps).
Lagos tiene una oferta gastronómica muy variada que gusta tanto a los visitantes como a la gente del lugar. Estos son algunos sitios recomendados para comer:
Adega da Marina: restaurante muy popular junto al puerto deportivo con platos tradicionales portugueses y marisco fresco a precios razonables. Si vas en grupo, no te pierdas su cataplana (guiso de marisco). (Google Maps: ubicación y reseñas)
Tasca da Lota: tasca pequeña y auténtica cerca de la estación de tren, con platos de marisco buenísimos. Tiene mucho éxito entre la gente del lugar y una relación calidad-precio excelente. (Google Maps)
O Camilo: está encima de la Praia do Camilo y tiene unas vistas espectaculares. Pescado y marisco frescos excelentes en un ambiente más elegante. Por la calidad y las vistas, merece la pena pagar algo más. (Google Maps)
Casa do Prego: restaurante muy popular del casco antiguo especializado en bocadillos portugueses de ternera (prego) y tapas, con reseñas excelentes tanto por la calidad de la comida como por la amabilidad del servicio. (Google Maps)
Don Sebastião: restaurante histórico fundado en 1979 en el centro histórico, especializado en cocina tradicional portuguesa y marisco fresco. (Google Maps)
Una actividad única en Lagos es recorrer en barco el espectacular promontorio de Ponta da Piedade. Encaja perfectamente en una excursión de un día, ya que los paseos suelen durar 75 minutos y salen del puerto deportivo, que está cerca de la estación de tren. Si te apuntas a un paseo en barco pequeño, cuentas con las explicaciones de un guía local y además te ahorras caminar los 1,5 km que separan el centro de Lagos del promontorio.
Los paseos cuestan entre 20 y 25 € por persona y salen durante todo el día, aunque en verano, cuando hay más demanda, conviene reservar con antelación. Si quieres hacer una ruta en kayak, es aconsejable ir a primera hora de la mañana, que es cuando el mar suele estar más tranquilo.
Llevamos 7 años colaborando con GetYourGuide, y estos son algunos de sus mejores paseos en barco:
Lagos se puede recorrer a pie, porque es llana y compacta. El casco antiguo es tan pequeño que se cruza en veinte minutos, y casi todo lo que merece la pena ver queda dentro del trazado de las antiguas murallas. Lo que sigue es la ruta que les recomiendo a mis amigos para su primer día aquí. Empieza en la estación de tren y termina, unos cuantos siglos de historia después, en los acantilados de Ponta da Piedade.
La ruta se divide en dos partes: el tramo verde corresponde al recorrido a pie por la ciudad (4 km), mientras que el amarillo marca el paseo por la costa hasta Ponta da Piedade, por si prefieres explorar esta zona espectacular a pie en lugar de hacer un paseo en barco.
Ruta por la ciudad: 1) Estación de tren 2) Marina de Lagos 3) Ponte Pedonal 4) Avenida dos Descobrimentos 5) Mercado Municipal 6) Praça Gil Eanes 7) Mercado de Escravos 8) Igreja de Santo António 9) Museu Municipal 10) Igreja de Santa Maria 11) Murallas de la ciudad 12) Arco de São Gonçalo 13) Forte da Ponta da Bandeira 14) Praia da Batata
Ruta por la costa: 15) Praia dos Estudantes 16) Praia do Pinhão 17) Praia Dona Ana 18) Praia do Camilo 19) Ponta da Piedade 20) Faro 21) Praia do Canavial
Cualquier recorrido por Lagos suele empezar en la estación de tren, que además está junto al principal aparcamiento gratuito de la ciudad. Desde aquí se llega en unos minutos a la Marina de Lagos, donde los veleros y los barcos de excursiones descansan amarrados en las aguas tranquilas del estuario. Los cafés y restaurantes que rodean el puerto deportivo son un buen sitio para terminar el día. De momento, sigue caminando.
Cruza el estuario del Bensafrim por la pasarela peatonal, que te deja en el extremo norte del casco antiguo. Gira hacia el sur y toma la Avenida dos Descobrimentos, un paseo junto al río que va bordeando el agua y te lleva directamente al Mercado Municipal. Entra en el mercado aunque no vayas a comprar nada. La planta baja es un mercado diario de verdad, con pescado, fruta, verdura, pasteles y miel local, y en los restaurantes de la planta de arriba te cocinan el pescado del día a un precio razonable. Es la comida con mejor relación calidad-precio del centro.
El paseo junto al estuario y la Avenida dos Descobrimentos
El Mercado Municipal
Ahora el recorrido deja el estuario y se adentra en el barrio antiguo de Lagos, con sus calles empedradas y sus edificios tradicionales. La Praça Gil Eanes se considera el centro neurálgico de la ciudad. En medio se alza la llamativa estatua moderna del rey Sebastião, que dio mucho que hablar entre los vecinos por su interpretación atrevida y abstracta de este venerado monarca del siglo XVI.
Desde el mercado, entra en el barrio antiguo y dirígete a la Praça Gil Eanes, la plaza que los vecinos consideran el corazón de la ciudad. Debe su nombre a un hombre al que merece la pena conocer. Gil Eanes fue un marinero de Lagos que, en 1434, se convirtió en el primero en doblar el cabo Bojador, en la costa africana, un punto que los navegantes temían desde hacía mucho como el límite del mundo navegable.
Sin embargo, la estatua del centro de la plaza representa a otro personaje. Se trata del rey Sebastião, el joven monarca que zarpó de Lagos en 1578 en una cruzada temeraria contra Marruecos y nunca volvió. Su cuerpo jamás apareció y, durante generaciones, los portugueses se negaron a aceptar que hubiera muerto y se decían unos a otros que regresaría una mañana de niebla. La estatua en sí, una figura modernista estilizada con una armadura descomunal, desconcierta a más de uno, y yo no tengo ni idea de qué lleva puesto.
Alrededor de la plaza encontrarás cafés con terraza, el Centro Cultural de Lagos, instalado en un bonito edificio que fue cárcel, y la oficina de turismo, que es donde puedes coger un mapa. A partir de aquí, déjate llevar por las callejuelas. Pasea hacia el sur y el oeste por las calles peatonales, entre casas encaladas con detalles de azulejos y algún que otro toque de arte urbano.
Las callejuelas te llevan cuesta abajo hasta la Praça do Infante D. Henrique, y en este mismo lugar, en 1444, tuvo lugar la primera venta de africanos esclavizados de la Europa moderna. El sencillo edificio de arcos que ves hoy es una aduana posterior, reconstruida en el siglo XVII, que desde 2016 alberga un pequeño museo, el Mercado de Escravos. El hombre que puso todo aquello en marcha, Enrique el Navegante, se alza en bronce en la plaza, delante del edificio: financiaba los viajes y se quedaba con una quinta parte de lo que dejaban las ventas.
A pocos pasos está la Igreja de Santo António, en la que entras por el Museu Municipal Dr. José Formosinho, contiguo a ella. Vista desde la calle, es una iglesia sencilla con dos campanarios.
Por dentro, es uno de los espacios más extraordinarios del sur de Portugal. Se construyó en 1707, el gran terremoto de 1755 la echó abajo y se reconstruyó en 1769 como iglesia de guarnición del regimiento de infantería de Lagos. Su interior está cubierto casi por completo de talla barroca dorada. Azulejos azules y blancos revisten la parte baja de los muros. Un techo pintado simula una bóveda sobre tu cabeza, y ocho paneles narran los milagros de san Antonio. Todo este oro tiene su explicación: lo pagaron los soldados, que daban las gracias con su propio dinero cuando volvían sanos y salvos de sus viajes.
En el lado sur de la plaza se encuentra la Igreja de Santa Maria, la iglesia principal de la ciudad. Su origen se remonta al siglo XV y se reconstruyó después del terremoto de 1755, y tras su recargada portada barroca se esconde un interior fresco y silencioso, todo un alivio en una tarde de calor.
Desde aquí, sigue las murallas de la ciudad, en su mayor parte del siglo XVI, que defendieron la ciudad de los asaltantes llegados de la costa norteafricana. Busca el Arco de São Gonçalo, una antigua puerta abierta en la muralla que deja ver lo gruesas que se construyeron.
Sigue bajando hasta el paseo marítimo y el Forte da Ponta da Bandeira, un fuerte compacto y bien conservado que se levantó entre 1680 y 1690, en los años posteriores a la Guerra de Restauración, para defender la bocana del puerto, donde el río Bensafrim desemboca en el mar. Para entrar, cruzas un puente levadizo sobre un foso. Dentro hay una capilla revestida de azulejos dedicada a santa Bárbara, patrona de los artilleros, un pequeño museo sobre la era de los Descubrimientos y una terraza con vistas al mar.
Detrás del fuerte está la Praia da Batata, la playa más cercana al centro, a apenas cinco minutos de la plaza. Es una cala resguardada de arena dorada y fina, protegida del viento, y es ahí donde termina la ciudad y empieza la costa.
Este es el punto natural para hacer un alto en la ruta. Si has reservado una excursión en barco a Ponta da Piedade, es el momento de volver a pie al puerto deportivo por la Avenida dos Descobrimentos, ya que la mayoría de las excursiones salen de allí y por el camino pasarás junto a las casetas de las empresas que las organizan. Si continúas a pie, sigue leyendo.
El tramo costero empieza en la Praia da Batata y sigue los acantilados hacia el sur.
La primera cala es la Praia dos Estudantes, fácil de reconocer por el pequeño puente que cruza hasta un islote rocoso frente a la orilla. El puente es lo único que queda de un acceso privado construido para una villa del siglo XIX, derribada hace mucho tiempo. Desde aquí, un túnel excavado en el promontorio lleva a la diminuta Praia da Caldeira, a la que solo se puede llegar con la marea baja.
El sendero sube entonces a lo alto de los acantilados. Estos acantilados se han erosionado mucho en los últimos años, así que no te salgas de la ruta señalizada y mantente bien alejado del borde. Pasarás por encima de la Praia do Pinhão y de las escaleras que bajan hasta ella antes de llegar a la Praia Dona Ana, considerada por muchos una de las playas más bonitas de Portugal. La vista desde arriba es la que todo el mundo fotografía: arena dorada entre acantilados altísimos, agua turquesa a tus pies y formaciones rocosas que el mar lleva siglos esculpiendo. Unas escaleras bajan hasta un rincón resguardado donde el agua está tranquila para bañarse.
Siguiendo la costa se llega a la preciosa Praia do Camilo. Es mi playa favorita de este tramo de litoral y, en mi opinión, una opción mucho mejor que la más famosa Praia Dona Ana, que suele estar abarrotada por su popularidad y su cercanía a Lagos. Si quieres bajar a la playa, te esperan 194 escalones de madera por la pared dorada del acantilado, pero la vista desde abajo compensa cada uno de ellos. En lo alto de los acantilados está el Restaurante O Camilo, un restaurante de pescado y marisco extraordinario, tan bueno que hasta llevé allí a mi mujer a cenar por su cumpleaños.
La ruta termina en Ponta da Piedade, y deja lo mejor para el final. Aquí el Atlántico ha tallado la caliza dorada en arcos, grutas y farallones aislados que emergen directamente del agua turquesa. Un faro, construido a principios del siglo XX y cerrado a las visitas, marca el cabo, y unas escaleras empinadas bajan hasta una pequeña cala desde donde los pescadores salen con excursiones en barca a las cuevas. Si puedes, míralo desde el agua. Al nivel del mar parece otro lugar, y la mejor luz es a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde.
Las escaleras que bajan a la cala al pie de los acantilados
Desde el cabo, sigue el sendero hasta el Miradouro da Praia do Canavial, con una amplia vista hacia el oeste sobre la playa que queda abajo y, en días despejados, hasta la Praia da Luz.
La vista desde el Miradouro da Praia do Canavial en un día despejado de julio, tan claro que se ve la Praia da Luz en el extremo izquierdo de la imagen
Desde el mirador, desanda el camino hasta la carretera principal. Como aquí termina la ruta, puedes volver a pie hasta el centro de Lagos, pero son unos 2,5 kilómetros por un tramo de carretera con muy poca sombra. Después de hacer esta ruta decenas de veces, lo que hago al final de un día agotador es abrir la aplicación de Uber (o Bolt). Los trayectos hasta la estación de tren son baratos y cuestan entre 4 y 6 €, según la demanda, que puede ser alta cuando todo el mundo se va de la playa. Yo siempre elijo esta opción, porque así les ahorro el esfuerzo a mis piernas cansadas.
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Sobre esta guía: me llamo Philip Giddings. Vivo en Lisboa con mi mujer, Carla, que es portuguesa. Como su familia y sus amigos viven en el Algarve, bajo a Lagos casi todos los meses para documentarme y preparar estas guías, una labor a la que ahora me dedico a tiempo completo. Viajé a Portugal por primera vez en 2001 y llevo escribiendo guías independientes desde 2009.
Mis guías de Lagos forman parte de un conjunto de casi 2.000 que he escrito por todo Portugal. Ninguna oficina de turismo, operador turístico o atracción turística paga por aparecer en ellas; el sitio se financia mediante comisiones de afiliación por las reservas de tours y alojamientos, algo que se indica claramente en cada página donde aparecen. Compruebo cada detalle práctico (precios de las entradas, horarios de apertura, rutas de autobús o condiciones de los paseos en barco) con las fuentes oficiales y los verifico en persona durante los viajes que hago a lo largo del año. Puedes leer mi historia completa aquí.